Por una nueva fecha del Torneo de la Primera C, Club Luján recibió en el estadio 1° de Abril a Claypole y volvió a quedarse con las manos vacías. Fue derrota 1 a 0 en un partido en el que el Lujanero generó situaciones claras, pero pagó caro su falta de eficacia.
Con cuatro cambios dispuestos por la dupla técnica, el equipo local salió decidido a asumir el protagonismo. La primera situación de riesgo nació tras una proyección ofensiva de Nahuel Icasatti, cuyo disparo cruzado recorrió todo el frente del arco con peligro.
La más clara del primer tiempo llegó después de un pase entre líneas de Enzo Oviedo para Julián Ford, que quedó mano a mano con Joaquín Cabrera pero no logró direccionar su remate. También avisó Julián Rodríguez Seguers con un cabezazo que terminó en las manos del arquero visitante.
Del lado del Tambero, apenas algunos intentos de media distancia de Aarón Caraballo —bien resueltos por Lucas Torlaschi— y algún desborde aislado. Con el cero intacto se fueron al descanso.
En el complemento, Luján intentó sumar peso ofensivo con el ingreso de Tomás Dopazo por Vergara. Claypole se plantó con orden en su campo y apostó al contragolpe o a la pelota parada.
Y fue justamente por esa vía que encontró la ventaja: promediando la segunda mitad, tras un tiro libre en forma de centro, Rodrigo Campanelli apareció libre de marcas y superó a Torlaschi para marcar el 1 a 0.
En desventaja, el Lujanero fue con decisión en busca de la igualdad y estuvo muy cerca de lograrla. Eladio Ramos tuvo dos chances clarísimas: primero definió por elevación, superó al arquero, pero la pelota picó delante de la línea y salió; luego, Cabrera le ahogó el grito en un mano a mano que parecía destino de red.
Luján hizo méritos como para al menos empatarlo, pero volvió a evidenciar su falta de contundencia. En casa le cuesta, no concreta lo que genera y tampoco tiene esa cuota de fortuna necesaria para torcer la historia. La preocupación empieza a crecer.